Internet: vigencia de fracturas invisibles

Como cada día, encendemos el ordenador nuevamente, nos han llegado unos cuantos mensajes  a varias de las redes sociales justo cuando empezábamos a contestar un importante email. Se hace tarde, tenemos que salir de casa pero ya con suerte nos conectaremos de nuevo en alguna red inalámbrica para terminar de responder los mensajes y borrar el molesto spam de las cuentas de correo.  Probablemente, en el momento en que estas palabras estén siendo leídas entre mensajes, videos, chat y multimedia un ingente volumen de información zumba irrefrenablemente el espacio virtual de un lugar a otro en un vasto tejido de comunicaciones.

En un momento en el que no cabe duda del enorme impacto de las nuevas tecnologías e internet en nuestras vidas y parece que la disyuntiva entre estar conectado/online  y desconectado/offline tiende disolverse en nuestro día a día hasta el punto de que probablemente desaparezca y simplemente acabemos indisociablemente “conectados” cabe al menos preguntarse de forma un poco más concreta una serie de preguntas a priori como: ¿A dónde nos lleva Internet y las TICs? ¿Qué modelo de sociedad proyecta Internet y su infraestructura? ¿Qué rol juega la información en internet?

Preguntas que contrastan todas ellas con opiniones recientes que elogian superficialmente internet como el último bastión de las libertades informativas y motor de la comunicación global. Obviando así matices no poco importantes en torno a la realidad de internet en el mundo como a la forma en la que la configuración de la estructura y funcionamiento de la comunicación en internet son entendidas desde estos puntos de vista, en una coyuntura en la que se suceden revueltas en el norte de África y los últimos acontecimientos producidos a raíz de las filtraciones de Wikileaks -cuyo representante  J.Assange ya ha sido sacrificado- vaticinan el comienzo de la represión oficial de los medios en la red.

Si bien es cierto que la red evidentemente ha contribuido a abrir nuevos caminos a la libertad de expresión, a la mayor difusión de conocimiento y mejorado acceso a la información en geografías del mundo privadas de democracia, internet así como los sectores e inercias que se mueven alrededor de ella forman un fenómeno muy complejo dentro de la denominada SI (Sociedad de la Información) con aspectos (tecnológicos, económicos, mediáticos, culturales, estructural etc.), facetas y realidades muy dispares y heterogéneas tanto a escala global como continental y nacional.

Internet: A grandes cifras, grandes desigualdades:

Nada más lejos de la realidad, a día de hoy, de los cerca de 7 mil millones de personas en el mundo menos de un tercio de la población mundial tiene acceso a internet[1] dentro del cual encontramos muchas  y muy importantes diferencias entre ellos en aspectos como el tipo y calidad de acceso internet, usos y hábitos así como perfil de usuarios (educación, edad, ingresos raza etc.), desigualdades y contrastes regionales.  Internet  está así todavía muy lejos de convertirse en algo parecido a un servicio universal, incluso en occidente,  donde por ejemplo, en el continente Europeo apenas el 58,4% de la población tiene acceso en internet. En cuanto a España, ligeramente por encima de la media, alrededor del 60% de la población cuenta con acceso a la red[2]. En este panorama no deja de ser esclarecedor que el solo 16% de la población mundial  -representada por Europa y Estados Unidos-  ostente el 40% de los usuarios de internet en el mundo.  Estas son efectivamente, algunas cifras actuales de lo que hace un par de décadas se ha venido a denominar como Brecha Digital (Digital Divide)en referencia a la diferencias en las posibilidades de acceso a la red y las tecnologías[3].

Internet, en su desarrollo a lo largo de las últimas décadas es en muchos de sus aspectos, simultáneamente un producto de la sociedad pos-industrial y del capitalismo tardío e impulsor de los mismos ,sintetizando en su concepción dos de los ingredientes del desarrollismo del mundo globalizado actual que han sido y son la comunicación y  el libre mercado.  Por ello, tanto las causas de las desigualdades sociales como éstas mismas son a su vez causas de las numerosas brechas digitales y recíprocamente causa de mayores desigualdades sociales a medida que se estratifican los contrastes entre los “incluidos” y no conectados y las transformaciones sociológicas derivadas  del acceso a la red y las TICs se acrecientan. El informe de la NTIA de EEUU (Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información) llamado “Falling through the net: Defining the Digital Divide revelaba ya entonces las importantes variables que determinaban el acceso a internet  (tales como nivel de ingresos, raza u origen, educación, edad, sexo y lugar de residencia). Por citar algunos datos, de forma general, el 35% de Blancos, asiáticos e Isleños Pacíficos tenía acceso a internet en comparación con el 19% de la población de raza negra y aún más en el caso de la población hispana siendo estas diferencias todavía mayores en las regiones rurales[4].

Tecnología de usar y tirar en constante desarrollo:

Por otra parte, las tecnologías del acceso a Internet y a la comunicación se convierten cada vez más en una finalidad que en un medio impulsadas por un modelo de producción basado en la obsolescencia planificada. ¿Cuántos móviles has tenido en los últimos tres años? ¿Cuántos ordenadores e impresoras has desechado en los últimos cinco? Cada vez parece ser más urgente renovar la tecnología que rápidamente queda obsoleta, pues suele ser hasta más caro repararla que comprar un aparato nuevo.  Sin embargo, este modelo de consumo tecnológico, que responde al perfil de consumo occidental en progresivo aumento no solo no es viable en países en vías de desarrollo sino que representa la explotación económica y medioambiental del norte hacia el sur.  La gran parte del material tecnológico es producido y ensamblado en países como Malasia, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Indonesia, China, recientemente Europa del Este, y en menor cantidad Centroamérica, Brasil y Sudáfrica[5] en condiciones laborales pésimas e incluso en algunos casos peores que las de los trabajadores del sector  textil en estos países. Posteriormente, la ingente cantidad de basura electrónica,- que actualmente crece tres veces más rápido que la media de los residuos urbanos (entre un 13% y 25% cada cinco años)- suele ser frecuentemente enviada a estos mismos países vertedero en vías de desarrollo camuflado como material informático de segunda mano en donde tiene un devastador impacto medioambiental y en la salud de las personas debido a los componentes altamente tóxicos y nocivos de los aparatos electrónicos. En este sentido, la informática y las tecnologías de la comunicación, situadas en el centro de la moderna y alabada “desmaterialización de la producción” y de la creación de valor como una manera de “sustituir flujos de materia por flujos de conocimiento” conceptos apoyados por parte de distintas escuelas neoliberales que se proponen como alternativa “limpia y ecológica” solo esconde las verdaderas relaciones de producción subsistentes detrás de la tecnología. Seguramente no tuvieron en cuenta algunos datos como:

  • Que de toda la electricidad que consume un ordenador a lo largo de su vida (considerando tres años de uso), el 83% se utilizó en el proceso de producción, y el 17% restante es la electricidad que consume en su uso diario.
  • Que para producir un PC de escritorio con su correspondiente monitor CRT se utilizan 290 kg de combustible fósil, 22 kg de químicos y 1500 litros de agua.
  • Para producir un chip de memoria (32 Mbytes DRAM) de 2 gramos se utilizan 1600 gramos de combustible fósil, 72 gramos de químicos y 32 litros de agua. [6]

Internet, posmodernidad y Sociedad de la Información:

En definitiva, internet se encuentra en el centro de una encrucijada “en la que la información ha adquirido tal importancia en la contemporaneidad hasta el punto en que se ha convertido en una de las principales fuentes de riqueza del sistema.”[7]  Sin embargo, esta nueva ideología de la comunicación que manifiestamente expone sus beneficios también oculta los propios riesgos del desarrollo tecnológico y las contradicciones subyacentes del propio sistema que las genera como la propia actualidad en torno a temas como el papel primordial de las redes sociales en las revoluciones democráticas norteafricanas revela.

De manera más general, la actual era de la información, con internet como símbolo privilegiado llevado a cabo transformaciones en la lógica espacial tradicional de la comunicación. Frente a la morfología tradicional de la división y organización espacial territorial de la cual se derivan unidades políticas, económicas etc.  Internet y la información se organizan en torno a una morfología reticular que se amolda a la estructura de red gracias a la interconexión que cada vez conecta más procesos, lugares y actividades de todo tipo incorporándolas a la lógica de red de manera que aquel sin acceso y desconectado  tiene cada vez menores capacidades y posibilidades de ser incluido en un sistema al extinguirse poco a poco las actividades que no están conectadas a este espacio reticular desterritorializado.

Sin embargo bajo esta misma realidad de la información e internet subsiste la vulnerabilidad de un sistema “cada vez más dependiente de las tecnología de la información que paradójicamente nos liberan –más independencia respecto de la naturaleza -, pero también nos esclavizan –más dependencia del desarrollo tecnológico.”[8] Esta última, una de las mayores  contradicciones de las tecnología de las comunicación, que nos permiten entrar en contacto con otras personas y superar la soledad a la vez que desnaturalizan al individuo que cada vez suplanta más “la tecnología humana por la no humana”.

No obstante, tras el panorama de la llamada Sociedad de la Información que integra esta nueva morfología de red con la información como ingrediente básico resulta indispensable ahondar en el aspecto material subsistente a esta realidad que se oculta precisamente tras la incontestabilidad de la nueva ideología de la comunicación. En este sentido, resultaría parcial comprender internet en su conjunto sin al menos observar cambios importantes en la forma del sistema de producción que determina la forma de la comunicación. Así pues, si anteriormente la noción de mercado y de propiedad resultaban simultáneos e indisociables y de ellas se desprendía la división espacial política tradicional, el mercado ha dejado paso poco apoco a las redes y la propiedad se ha sustituido por el acceso. Acceso a un capital intelectual, un capital simbólico, a procesos, facilidades, bienes y servicios integrado en la información como principal mercancía frente a la noción de la propiedad tradicional anclada a una rígida realidad espacial. No es por ello casual que se hable de “nodocentrismo” al intentar explicar la vertebración de los principales nodos de la red de internet “backbone” en los principales puntos de desarrollo a nivel global lo que limita y excluye al resto de los individuos y países que no se encuentran dentro de los flujos principales de información.

Por ello, resulta casi imprescindible esbozar una mirada crítica, estructural e interdisciplinar a la hora de abordar un fenómeno tan aparentemente cotidiano como complejo como es Internet, sobre el que confluyen casi tan solapadamente aspectos como comunicación, sociedad, política y economía.


[1] De los 6,845,609,960 (Estimación 2010) de habitantes en el mundo solo 1,966,514,816 (28.7 %) tiene acceso a internet. Fuente:  http://www.internetworldstats.com/stats.htm
[2] http://www.internetworldstats.com/stats4.htmhttp://www.internetworldstats.com/stats4.htm#european
[3] El concepto, surgido a finales de los años 70, hacía inicialmente referencia a la transferencia e inclusión tecnológica por parte de los países desarrollados hacia los países en vías de desarrollo con el fin de incrementar la producción industrial.
 [4] http://www.ntia.doc.gov/ntiahome/fttn99/part2.html#b
 [5] Castán Salinas, AK: Material Informático y Contaminación Medioambiental:http://www.terra.org/data/contamina_informatica.pdf http://www.terra.org/articulos/art02034.html
[6] “Revisiting energy used to manufacture a desktop computer: hybrid analysis combining process and economic input-output methods”, Eric D. Williams, http://ieeexplore.ieee.org/iel5/9100/28876/01299692.pdf?arnumber=1299692
[7] GARCÍA JIMÉNEZ, L. Las teorías de la comunicación en España: Un mapa sobre el territorio de nuestra investigación (1980-2006), Madrid, 2006
[8] Ibdm.
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2 respuestas a Internet: vigencia de fracturas invisibles

  1. Ana dijo:

    El artículo me parece muy interesante, ya que describe unos aspectos de la red de redes de los que muy poca gente habla y que la mayoría ignora. La divulgación y debate de estos temas servirá sin duda para que las persinas seamos más críticas frente a la realidad y también frente al cúmulo de información de abunda en Internet y nos llega diariamente. Felicitaciones.

  2. Pingback: La Twitter Revolución debe morir. | Cuadernos de la Atalaya

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