Cine de la indignación: Burma VJ: Reporting from a closed country

Burma VJ (2008) es la primera película que abre esta serie de documentales agrupados bajo el ya mencionado título de “Cine de la indignación”. La película ilustra dentro del ciclo el tema de la oposición política y contra información a través del video-periodismo clandestino, en este caso en Birmania (Myanmar).

El danés Anders Østergaard –con el que tuvimos la oportunidad de hablar personalmente en clase el pasado 24 de abril- , director de otros documentales para la televisión como  Malaria (2001), Tintin et Moi (2003), Gasolin’ (2006)  nos adentra en esta ocasión al epicentro de las protestas antigubernamentales de la llamada Revolución Azafrán -que tuvo lugar a lo largo del 2007- desde las imágenes capturadas por los reporteros encubiertos.

 Sin duda la película vuelve a cobrar destacado interés en la actualidad, sobretodo a la luz de importantes sucesos como la liberación en 2010 de la opositora y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi y su posterior ascenso electoral en las recientes elecciones a la cámara baja, o la muy reciente abolición de la censura previa, acontecimientos que en todo caso se vienen interpretando como tímidos gestos de aperturismo por parte del régimen militar birmano.

La película arranca con la narración de Joshua, un joven de 27 años perteneciente a la cadena televisiva en el exilio Democratic Voice of Burma (DVB) que protagoniza la historia, junto al grupo de video-reporteros de DVB que filtran al extranjero las imágenes de las revueltas.  Los primeros minutos, recorren brevemente el trasfondo político de Birmania, un país gobernado con mano de hierro por una junta militar desde los años 60, fuertemente aislado de occidente y que encabeza la lista de países más pobres del globo.

Historias individuales y relatos colectivos: La imagen clandestina como testigo.

Tras estos 10 minutos iniciales de película resulta fundamental ahondar con cierto detalle en la estrategia discursiva que se pone en marcha, puesto que probablemente uno de los elementos más destacados de la película sea precisamente la construcción del punto de vista (las grabaciones de los VJs) y al mismo tiempo, precisamente será la estructura inicial la que a continuación guíe y oriente al espectador a lo largo de los algo más de 80 minutos de la cinta.

Las primeras imágenes que abren la película son las de un manifestante protestando con una pancarta delante de un edifico oficial simultáneamente a la narración de  Joshua comentando la experiencia de la grabación encubierta. Segundos más tarde, mientras escuchamos el relato de Joshua, vemos en un plano subjetivo, como una Handycam es sacada de su funda y puesta a grabar. Le siguen a continuación imágenes de archivo de un evento militar. “This is my country” “and this is the way it has been for more than 40 years”: dice la voz con acento de Joshua, cuando un corte nos muestra como las imágenes que vemos están siendo reproducidas en un ordenador. Como en una alegoría, Imágenes rebobinándose hacia atrás nos desplazan a acontecimientos anteriores en la historia de Myanmar.

Queda así vinculada la voz protagonista de Joshua con las imágenes que se nos permite ver. Imágenes ya vividas que bajo su mirada recopila y monta en el ordenador, trascendiendo así el mero carácter histórico de la imagen de archivo, pues éstas se nos presentan por el narrador (Joshua) también como parte de su pasado. Asimismo, el dispositivo -la cámara clandestina- , es enunciado numerosas veces evidenciando el carácter de testigo oculto y directo de los acontecimientos, pero también buscando subrayar indirectamente la <<autenticidad[1]>> de la imagen amateur y el punto de vista privilegiado del espectador, testigo de imágenes prohibidas tomadas en un contexto de miedo y represión generalizada. No menos significante resulta el elaborado diseño de sonido, -elemento fundamental en la película- que empapa toda ésta desde sus primeros segundos. La recurrente percusión de gongs se establece como característico leitmotiv musical, puntualizando distintitos momentos a lo largo de la película y marcando el ritmo de la misma junto toda una gama de sonidos y efectos: desde graznidos de cuervos hasta bramidos de voces autoritarias, que simbolizan un peligro y miedo omnipresentes. La intensa música extradiegética ya acaba por suscitar la atmósfera de thriller político que envuelve toda la narración y jugará un papel fundamental en varios momentos clave de la cinta.

A continuación, tras unos rótulos explicativos sobre la DVB,  se nos introduce en el inicio de las protestas de 2007 iniciadas a partir de la drástica subida del precio del combustible. La voz de Joshua comienza a rememorar la situación en diálogo con una escena rodada por él en un autobús de camino a la capital. La tensión, las quejas por la subida de los precios y cierta desconfianza se hacen notar en el ambiente.

Video-reporteros (VJs) en su lucha contra-informativa:

Una vez en Rangún, se pone en marcha el modus operandi característico de los reporteros de la DVB. Su misión consiste en infiltrarse en grupo dentro de la ciudad y grabar secretamente las acciones de protesta que posteriormente se difunden al exterior con el objetivo de romper el aislamiento informativo del país. Rápidamente queda patente el enorme riesgo que asumen tanto los activistas como los reporteros. Innumerables  policías de paisano reprimen indiscriminadamente cualquier gesto disidente en el espacio público y persiguen a quien pueda estar grabando  el acto, como al propio Joshua, detenido por las autoridades aunque dejado posteriormente en libertad.

El peligro de persecución es casi omnipresente la filtración de las imágenes de la protestas de la activista Su Su Nway trascienden a la opinión pública (internacional llegando incluso a se difundidas por la BBC y la CNN).  A partir de entonces, Joshua, exiliado en Tailandia ante el riesgo de persecución, se encargará de coordinar al resto de video-reporteros en el momento en el que se encienden las multitudinarias manifestaciones lideradas por los monjes budistas, tras la agresión de  varios de ellos por parte de las autoridades militares.

Tensión social y tensión narrativa:

Resulta interesante descubrir la tensión que atraviesa la narración de Burma VJ. Por una parte, observamos imágenes prohibidas de un país informativamente aislado, pero por otra parte, se nos prohíbe la visión  del narrador-demiurgo detrás de las imágenes en cuestión. Como se puede lee al principio del film, por la necesaria protección de los video-reporteros estos no son mostrados directamente.  Sin embargo, como comentaba el propio Østergaard durante el coloquio, en vez de optar por los clásicos rostros emborronados se decidió por la opción de recrear varias de las situaciones entre los video-reporteros sin mostrar sus rostros directamente. Esto permite por una parte, recrear puntos clave dentro de la narración, necesarios para el avance de la trama[2] y establecer a Joshua como sujeto protagonista dentro de una historia y el contexto político sea trasmitido así “desde dentro”.

De esta manera, el clímax de la película se forja sobre el desarrollo del movimiento de protesta liderado por los monjes. La puesta en escena de la marea roja a la que poco a poco se unen más y más personas da paso a las imágenes de manifestaciones y masas multitudinarias a medida que se politiza la marcha narrada por los propios VJ. Primordialmente la voz, de ese protagonista semi-invisible y anónimo, Joshua, -junto con los otros video-reporteros-  confiere a las imágenes su pulso, intensidad, credibilidad y coherencia sobre la que se asienta la identificación como espectador con el found footage  ajeno que se le muestra y el equilibrio necesario para la progresión narrativa. La música que se intensifica paralelamente a los acontecimientos acaba por parcialmente “reformatear” el material a medida.

Subalternidad y performatividad:

Con todo, en mi opinión, otra de las mayores virtudes del film es precisamente la representación de los acontecimientos[3] desde un acercamiento a un punto de vista subalterno[4]. En este caso, el de los video-reporteros clandestinos, un colectivo que por sus características representaba una lucha silenciosa y semi-invisible a ojos de occidente.

 Si bien en la película –entendida como discurso y acontecimiento-  se hace sin duda notar la impronta de su autor, son los protagonistas de la historia los autores de las imágenes. Estos son a su vez sujetos -a diferencia del punto de vista hegemónico occidental- que forman parte de la realidad que retratan y participan de manera directa en los acontecimientos.

No obstante cabe matizar este punto. Al fin y al cabo los video-reporteros solo son en primer lugar visibles gracias a convertirse en objetos noticiables desde el punto de vista occidental. En segundo lugar,  su historia y su coyuntura se difunden –en este caso a través del documental- en la medida en que su historia es re-construida en un formato y un contexto que pueda ser consumido en la esfera occidental.

El coloquio con Østergaard fue revelador en cuanto a la comprensión de la compleja dimensión autoral antes mencionada. El danés aclaraba que el desafío de retratar un país imposible de penetrar fue introducido por su productora Lise Lense-Møller tras el contacto que Østergaard mantuvo en Bangkok con Joshua y descubrir su participación en la organización de la protesta.

Adentrándose el coloquio hacia cuestiones sobre la estética y representación del documental el director explicaba su fascinación hacia esa “ruptura con el provincialismo del tiempo” y las distintas formas de “ilustrar el pasado”.

“Para mi, es una película sobre el coraje […] más que una película que debate la cuestión Birmana” aclaraba Østergaard cuando revelaba su visión de la narrativa y la importancia de la historia (plot) al aclarar que “una forma de dar forma a la realidad es a través de la comprensión de sus protagonistas. La mitología como noción de una  historia básica es una manera de sustentar un relato, una base para proyectarlo”.

Este aparente contraste con el discurso clásico del documental como “ventana al mundo” se vio respaldado por otras preguntas que le fueron planteadas al director, entre otras, por que se decidió por esa forma más “emocional” frente a la forma periodística tradicional. A lo que Østergaard respondió: “porque no ha significado mucho hasta ahora. Tengo un trabajo distinto al de un periodista. Si hubiera estado pensando como un activista político no hubiera podido añadir mucho más”.

Estos últimos planteamientos nos llevan a lo que a mi parecer son los tres elementos principales que caracterizan el conjunto de documentales en torno a perspectivas sociales críticas:

El primero es la performatividad seguido por la representación de realidades subalternas y la construcción del “otro”.

En los próximos artículos avanzaré más en estos tres aspectos en relación con otras de las películas ya mencionadas.


[1] Se hace referencia aquí a la imagen cámara en mano que sobretodo a partir de los 90 se asume  y reafirma a modo de convención como un punto de vista en el que la cámara participa en los hechos que filma.
[2] Se trata en este caso de situaciones que tuvieron lugar pero de las que no se disponía de imágenes, como las conversaciones entre Joshua y los demás videoreporteros durante el desarrollo de los acontecimientos. Estas fueron posteriormente recreadas para reconstruir la trama de la historia.
[3] Los acontecimientos de Burma son -ya de por si- una manifestación de subalternidad, en la medida en que como país postcolonial los acontecimientos que se sucedieron no formaban a priori parte de la agenda mediática occidental.
[4]El termino de subalternidad se refiere aquí al concepto propuesto originariamente por Gramsci y empleado dentro de la corriente teórica del postcolionalismo para designar a aquellos sectores marginalizados y a las clases inferiores de las sociedades.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s